Mononucleosis infecciosa: mejora la salud

La infección por el virus de Epstein-Barr en aquellos con un sistema inmunológico intacto suele ser asintomática

Mononucleosis infecciosa

La mononucleosis infecciosa es una enfermedad de origen viral. Es producido por el virus de Epstein-Barr. (EBV) o herpesvirus humano 4 (HHV 4). Este es un patógeno exclusivamente humano que normalmente afecta a niños, adolescentes y adultos jóvenes.

El virus de Epstein Barr tiene dos características fundamentales:

  • Primero, es un virus con afinidad por los linfocitos B y las células de la orofaringe.
  • En segundo lugar, es un virus con la capacidad de permanecer latente (en estado de reposo) y reactivarse en situaciones de debilitamiento del sistema inmunológico.

¿Cómo se contagia?

  • La infección se transmite directamente, por contacto con la saliva gente contagiada (generalmente portadores asintomáticos). Ésta es la razón por la que se la conoce comúnmente como «enfermedad de los besos».
  • El contagio también puede deberse al contacto con objetos como anteojos o cepillos de dientes utilizados por personas infectadas.
  • Asimismo, existe la posibilidad de que se transmita a través de sangre (transfusiones) o un trasplante de células hematopoyéticas.

La edad en la que se produce el contagio está directamente relacionada con el nivel socioeconómico. Mientras que en los países en desarrollo es una enfermedad típica de la infancia, en los países más desarrollados es una enfermedad común de la adolescencia.

Infección por virus de Epstein-Barr

Infección por virus de Epstein-Barr en personas con un sistema inmunológico intacto suele ser asintomático y pasa desapercibido.

Sin embargo, existen diferencias relacionadas con la edad:

  • Durante la infancia, la infección en la mayoría de los casos es asintomática.
  • En adolescentes y adultos jóvenes hay dos posibilidades: asintomático, o que conducir a la mononucleosis infecciosa.
  • En los adultos mayores de 40 años, en la mayoría de los casos, la infección primaria por VEB conduce a una hepatitis viral.

La situación es diferente en las personas con un sistema inmunológico deprimido (como las personas con SIDA o que toman medicamentos contra el rechazo). En tales casos, una infección por este virus puede provocar Trastornos del tejido linfoide potencialmente mortales.

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Clínica de mononucleosis infecciosa

La mononucleosis infecciosa ha un período de incubación de entre 4 y 6 semanas. Durante estos, el individuo suele presentar un cuadro gripal (fatiga, malestar, febrícula o fiebre por debajo de 38 ºC).

Después de este período de tiempo, aparecen los síntomas típicos de la mononucleosis infecciosa:

  • Faringoamigdalitis muy dolorosa.
  • Fiebre alta (por encima de 38 ºC)
  • Linfadenopatía cervical: Los ganglios linfáticos del cuello tienden a inflamarse de manera notoria, siendo uno de los signos más característicos de la enfermedad.
  • Esplenomegalia (agrandamiento del bazo) en la mayoría de los casos y hepatoesplenomegalia (agrandamiento del bazo e hígado), hasta en el 50% de los pacientes.
  • En algunos casos, la infección puede ocurrir con fatiga intensa (astenia).

A nivel analítico es importante destacar la presencia de linfomonocitosis, con linfocitos atípicos y anticuerpos heterófilos en la sangre de estos pacientes. Esto supone información esencial para el diagnóstico de la enfermedad.

Diagnóstico

Una prueba de laboratorio completa demuestra la presencia de linfomonocitosis. (aumento del número de linfocitos por encima de 4,5 mil / mm³). Sin embargo, no es suficiente para el diagnóstico definitivo de mononucleosis infecciosa.

Una linfocitosis puede tener un origen benigno y traducirse en la existencia de un proceso infeccioso o inflamatorio. O tener un origen maligno (como ocurre en las leucemias).

  • Se pueden ver linfocitos atípicos o reactivos en un frotis de sangre periférica (prueba visu).
  • Se diferencian de los linfocitos normales por ser más grandes y tener un núcleo más desorganizado debido a la estimulación antigénica.
  • Su presencia es indicativa de benignidad.

La prueba más rápida para confirmar el diagnóstico de mononucleosis infecciosa es el Monospot.

Se trata de una técnica de seroaglutinación que permite determinar la presencia de anticuerpos heterófilos en estos pacientes. Y eso es negativo en el resto de los casos.

Esta prueba es positiva en el 85% de los casos de mononucleosis infecciosa.

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Diagnóstico diferencial

Es fundamental realizar el diagnóstico diferencial de la infección por VEB con los agentes etiológicos del síndrome mononucleósico con anticuerpos heterófilos negativos como el producido por citomegalovirus (CMV), por Toxoplasma ghondii o el que aparece en la infección primaria por VIH.

Diagnóstico diferencial también debe hacerse con otras causas de linfocitosiscomo leucemia y linfomas.

Complicaciones de la mononucleosis infecciosa.

Puede producir el bazo roto debido a esplenomegalia (ocurre en menos del 1% de los casos). También puede haber imágenes de anemia hemolítica porque los anticuerpos heterófilos pueden causar la lisis (destrucción) de los glóbulos rojos. Cuando se destruye, se libera la bilirrubina del interior, razón por la cual los pacientes con mononucleosis infecciosa pueden presentar ictericia.

También pueden aparecer:

  • Síndrome de fatiga crónica
  • Síndorme de Guillain-Barré
  • En pacientes con síndrome de Duncan, la infección por el virus de Epstein-Barr puede provocar trastornos del tejido linfoide con una alta mortalidad.

Otras enfermedades asociadas con el VEB

  • Síndromes linfoprolifertativos, el más importante de los cuales es el linfoma de Burkitt.
  • Cáncer de cavum (cáncer de orofaringe)
  • Lupus eritemtoso sistémico y otras enfermedades autoinmunes

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