Electromiograma: todo lo que necesita saber

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El electromiograma se realiza como prueba de diagnóstico para detectar fallas musculares y nerviosas. No suele tardar más de una hora y aquí te lo explicamos.

Electromiograma: todo lo que necesita saber

La electromiografía se puede definir como la técnica de registro gráfico de la actividad eléctrica producida por los músculos esqueléticos. Esta actividad eléctrica se conoce como electromiograma (EMG). A nivel diagnóstico, la prueba permite detectar daño muscular o neurológico, enfermedades degenerativas y neuropatía diabética, entre otras.

A título informativo, vamos a utilizar los conceptos electromiograma y electromiografía indistintamente, ya que no parece haber un consenso exacto en los portales médicos sobre cuál es el más indicado. Aun así, parece que el término «electromiografía» se utiliza para designar la técnica empleada, mientras que el electromiograma es la prueba y el resultado.

Más allá de los detalles a nivel lingüístico, está claro que estos procedimientos son muy útiles para medir la actividad eléctrica de músculos y nervios. Si quieres saber todo sobre la prueba y en qué pacientes está indicada, continúa leyendo.

¿Qué es un electromiograma (EMG)?

Según lo indicado por la Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU., Los estudios de electromiografía y conducción nerviosa se utilizan para medir la actividad muscular y nerviosa. Los nervios envían señales eléctricas a los músculos esqueléticos para que se contraigan Y cuando reaccionan, emiten señales que pueden cuantificarse.

La fuente eléctrica registrada es el potencial de la membrana muscular, es decir, la diferencia de potencial entre el interior y el exterior de las células musculares. Los rangos de potencial medidos por EMG son de 50 μV a 20-30 mV, dependiendo del tipo de músculo que se observe.

El electromiograma se usa para determinar si un paciente tiene un problema muscular, nervioso o de ambos tipos. Sin embargo, generalmente se realiza junto con un estudio de conducción nerviosa. Ambos se diferencian entre ellos por las siguientes premisas:

  • El EMG examina el señales eléctricas de los músculos cuando están en reposo y trabajando.
  • Estudios de conducción nerviosa medir la rapidez y eficacia con la que transmiten los nervios señales eléctricas.

Estamos ante 2 procesos complementarios, pero no se miden de la misma forma. Por ejemplo, la EMG requiere el uso de un electrodo de aguja, mientras que los estudios de conducción nerviosa se realizan con discos adheridos a la piel.

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¿Para qué se hace un electromiograma?

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente 1.710 millones de personas en todo el mundo padecen algún tipo de trastorno musculoesquelético. Esto provoca problemas musculoesqueléticos. principal causa de discapacidad en el planeta, el principal culpable es el lumbago.

Estos trastornos limitan la movilidad, la destreza, la capacidad de trabajo y la autonomía de los pacientes que los presentan en sus formas más graves. Por tanto, hacer un diagnóstico adecuado y actuar con rapidez es fundamental.

Este es el grupo de síntomas que pueden indicar la necesidad de un electromiograma.

La evaluación del dolor muscular de origen dudoso puede requerir el uso de un electromiograma.

1. Debilidad muscular

Debilidad muscular o miastenia, como su nombre lo indica, Se caracteriza por la falta de fuerza de la musculatura del paciente. Esto puede ser cierto o adquirido, es decir, puede ser causado por distrofias en el tejido muscular o por condiciones emocionales.

Hay un total de 5 grados de debilidad muscular, siendo el quinto una fuerza de contracción normal y el primero una ausencia total de la misma. El electromiograma puede ayudar a ubicar al paciente en algunos de los valores de esta escala.

2. Hormigueo y entumecimiento de las extremidades y la cara

El entumecimiento y el hormigueo a menudo son causados ​​por permanecer en una posición demasiado tiempo, pero si estos son continuos o demasiado recurrentes, se puede sospechar una patología. Entre ellos encontramos las lesiones en los nervios, la presión sobre los nervios espinales, la infección por herpes zóster y la falta de riego sanguíneo.

3. Calambres, espasmos y contracciones musculares

Como se indica en los Manuales de MSD, un calambre es una contracción breve, involuntaria y dolorosa de un músculo o grupo de músculos. La mayoría de ellos son benignos, ya que ocurren por causas desconocidas durante la noche o en momentos de actividad física exigente.

Sin embargo, algunos trastornos nerviosos y metabólicos, como el hipotiroidismo, los niveles bajos de electrolitos en el cuerpo, la deshidratación y otras afecciones, pueden hacer que los espasmos parezcan más de lo normal.

4. Parálisis muscular

La parálisis es la pérdida de la función muscular en una parte del cuerpo. Este síntoma es grave y requiere un abordaje médico inmediato. Desde lesiones graves hasta accidentes cerebrovasculares, la parálisis es una entidad que no augura nada bueno para un pronóstico muy positivo.

¿Cómo se realiza un electromiograma?

Para la prueba, se siguen los siguientes pasos en el hospital correspondiente:

  1. El paciente debe sentarse o acostarse sobre una mesa o camilla. El profesional limpiará a fondo la zona a examinar.
  2. Después, Se inserta un electrodo de aguja en el área muscular de interés.. El paciente puede sentir un leve dolor o malestar en este punto.
  3. Cuando los electrodos están en su lugar, la máquina utilizada registra la actividad del músculo en reposo. Luego, el médico le pedirá al paciente que contraiga el tejido muscular de interés. Así es como se registran los cambios en el potencial de membrana y, por tanto, la intensidad eléctrica.
  4. El electrodo de aguja se puede insertar en otros tejidos musculares para cuantificar su actividad.
  5. La actividad eléctrica se ve en forma de líneas onduladas y puntiagudas. en la pantalla de video de la máquina. También se puede escuchar a través de un altavoz.

Un electromiograma puede durar aproximadamente de 30 a 60 minutos. Cabe destacar que esta prueba suele ir acompañada de un estudio de conducción nerviosa que durará desde 15 minutos hasta más de 1 hora, dependiendo de los músculos y nervios que se estudien.

¿Cómo prepararse para la prueba?

Si el paciente tiene un marcapasos o un desfibrilador cardíaco, debe comunicárselo claramente al profesional. Estas personas generalmente no tienen estimulación eléctrica en el área del cuello.

En segundo lugar, Se recomienda llevar ropa holgada y de fácil manejo. para permitir al profesional acceder más rápidamente al grupo muscular a analizar. También es fundamental no utilizar lociones, perfumes y otras sustancias en la zona afectada un par de días antes de la prueba.

El estudio permite abordar casi todos los músculos superficiales, aunque es más común hacerlo en las extremidades.

Posibles riesgos

Los riesgos de esta prueba son casi nulos, ya que es un método de diagnóstico mínimamente invasivo. En cualquier caso, el portal Mapfre Salud nos muestra algunos pequeños efectos adversos que hay que tener en cuenta:

  • Sangrado mínimo en el punto de aplicación del electrodo.
  • Infección en el área de aplicación.
  • Reacción alérgica local después de la inserción de la aguja.

Dependiendo de la sensibilidad de cada paciente, el electromiograma es un estudio que puede resultar molesto y doloroso. De todas formas, en la mayoría de los casos la incomodidad es tolerable y el único efecto secundario es la aparición de un pequeño hematoma.

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Una prueba simple y fácil de realizar

Como se puede ver, el electromiograma es una prueba simple y fácil no tomará más de una hora de su tiempo en casi ningún entorno. Además, no se requiere ninguna preparación especial para realizarlo. Como máximo, mantenga la piel desinfectada de forma natural y acuda a la consulta con ropa holgada.

Es muy útil para detectar fallos y disfunciones a nivel muscular y neurológico. Muchas de estas patologías son tratables si se detectan a tiempo, por lo que si sientes que tus músculos están débiles o tienes problemas a la hora de realizar esfuerzos no dudes en acudir a la consulta médica.

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