Mi pareja no me ayuda en casa

Si mi pareja no me ayuda en casa, puede deberse a múltiples factores, algunos de ellos relacionados con su educación. Te contamos todo lo que necesitas saber para revertir esta situación en el próximo artículo.

Mi pareja no me ayuda en casa

La falta de colaboración es un problema de convivencia muy común en las parejas. Por tanto, la frase «mi pareja no me ayuda en casa» puede que no les resulte extraña a muchos. El cansancio y la frustración son las principales características de esta situación.

Anteriormente, esto se justificaba porque el hombre se encargaba de proporcionar los ingresos, mientras que la mujer se quedaba en casa. Sin embargo, hoy en día la mayoría de las mujeres han ingresado al mercado laboral y ya no tienen que hacerse cargo del marido, los hijos y la casa de forma obligatoria.

Aunque hoy se habla mucho de la igualdad de género, lo cierto es que aún quedan puentes colgantes por cruzar. Y, lamentablemente, todavía hay hombres que consideran que no deben mover un dedo cuando se trata de las tareas del hogar (por ejemplo) y que es ella, su pareja, quien debe encargarse de ellas.

¿Por qué mi pareja no me ayuda?

Nuestra diferencia de percepción sobre las responsabilidades está distorsionada por nuestra historia personal., la desigualdad entre hombres y mujeres y las expectativas con las que llegamos al matrimonio. Hay muchas razones por las que puede asegurarse de que «mi pareja no me ayude en casa»:

  • Paternidad dependiente: un hombre cuya madre se ocupaba absolutamente de todas las tareas del hogar no asimila que deba colaborar en nada. No lo entiende porque su opinión sobre el matrimonio era que su esposa haría lo mismo que su madre.
  • «Superesposa»: a veces, el hombre no participa en las tareas del hogar por culpa de la propia mujer, que se niega a recibir ayuda de su pareja. Esto también puede deberse a la causa anterior, pero al revés, ya que es ella quien reproduce el comportamiento servil y dependiente que vio en su propia madre.
  • No sabes como hacerlo: Esto puede parecer una excusa y quizás la mayoría de las veces lo sea. Sin embargo, en muchos casos, el hombre no ayuda porque no sabe cómo hacerlo. Cuando quiere hacer su parte, acaba provocando un lío peor que el que quería arreglar.
  • Sexismo: Aunque la sociedad ha avanzado en cuanto a roles de género, no lo ha hecho a la misma velocidad en la mente de algunos hombres. Hay quienes aún se aferran a la idea de que lavar un plato les quita la masculinidad. Otros creen en una especie de «reyes» que solo tienen que volver a casa para que los cuiden.

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¿Hacer?

Si estás cansado mental y físicamente por la falta de cooperación de tu pareja, es hora de que actúes. A continuación se ofrecen algunos consejos:

  • Enfrentarlo: Pregúntale a tu pareja qué la detiene y por qué no se esfuerza por seguir adelante con su familia en un área tan importante como mantener el orden en casa.
  • Busque el fuerte: cada persona es diferente y cada uno es bueno en algo diferente. Por ejemplo, algunas mujeres generalmente no son muy buenas para cocinar y algunos hombres no son lo suficientemente buenos para hacer funcionar una lavadora. Tienes que encontrar quién es el mejor en cada tarea.
  • Lista de quehaceres: Hacer una lista de tareas en casa dividida por días podría ser perfecto para que los más olvidadizos recuerden sus responsabilidades.

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Entrénalo para que te ayude

Como explicamos, la causa no siempre puede ser la falta de interés por parte de tu pareja: su método de la crianza de los hijos y su propia actitud dependiente tal vez sean las razones por las que no tiene ni idea de cómo hacer nada. Por lo tanto, es hora de entrenarlo.

Asígnele tareas básicas. como barrer, lavar platos, quitar telarañas de las partes más altas de la casa o sacar la basura todos los días. Es importante que no lo critique. No lo mires todo el tiempo para ver qué está haciendo mal y regañarlo. En cambio, enséñele a perfeccionar las cosas que no puede hacer bien.

Si quieres un cambio, tendrás que dar el primer paso. Si su actitud aún no cambia, dale un ultimátum: no eres ni su sirvienta ni su esclavo. No dejes que te trate como uno o dejar que pisotee tu dignidad y autoestima.

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