Nuestros primos, esos amigos y hermanos del alma

Son «segundos hermanos» y debemos disfrutar de ese vínculo que siempre será parte de nosotros.

Nuestros primos, esos amigos y hermanos del almaValeria Sabater

Escrito y verificado por psicólogo. Valeria Sabater el 28 de septiembre de 2020.

Los primos representan un vínculo familiar que nos es casi «de fábrica». Aquellos familiares más cercanos que, de forma gratuita, enriquecen los años de infancia y también de madurez.

En lo que respecta al ámbito psicológico y social, siempre es habitual hablar del peso de los lazos más estrechos, es decir, de padres y hermanos.

Sin embargo, También hay otro círculo un poco más alejado, pero muy importante: los primos. Fueron esos amigos excepcionales con los que, además de compartir apellido, vivimos mil aventuras, creando recuerdos para ser, aún hoy, piezas clave en la madurez.

Primos: esos raros segundos hermanos

Algo curioso que nos señalan los antropólogos es que no todas las culturas dan tanto peso a la familia en su vida diaria. Por otro lado, en otras culturas es común no solo el contacto diario y frecuente, sino que incluso conviven varias generaciones.

Podríamos decir con esto que muchos de nosotros hemos crecido con primos cerca de casa, con los abuelos en casa y con esos tíos que acordaron con los padres que nos recogieran cuando no podían por el trabajo.

Veamos ahora qué nos regalaron los primos en la infancia y qué puesto ocupan en la madurez.

Una forma de socializar más allá del seno familiar

Cuando un niño llega al mundo, su primer círculo de interacción son sus padres y hermanos. Mucho antes de empezar a construir lazos de amistad con otros iguales, ese niño tendrá un contacto social con sus primos del que podrá beneficiarse.

La calidad de una relación entre primos está determinada, a su vez, por una relación positiva entre hermanos. Si esto no es propicio o cariñoso, ese vínculo no aparecerá.

De hecho, es común que muchos de nosotros no conozcamos a algunos primossimplemente porque los padres dejaron de tener una relación con sus hermanos en un momento.

Ahora bien, si el contacto es bueno y frecuente, la infancia de ese niño será recompensada con esa amistad especial, donde el componente familiar, pero sobre todo el emocional, creará una huella eterna entre ellos.

Los primos eran esos segundos hermanos con los que explorar el pueblo de los abuelos, vivir vacaciones o aventuras de fin de semana, ponernos en riesgo, perdernos, descubrirnos, luchar, reír y crear esa «reserva cognitiva» que nos hace crecer tanto. mucho adentro.

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Aliados esenciales

Algo que todos sabemos es que no es habitual llevarnos bien con todos y cada uno de los primos que tenemos del lado materno y paterno.

Conectaremos más con aquellos que encajan con los mismos valores y personalidad, con quienes saben darnos apoyo y alegría cuando más lo necesitamos. Aquellos que nos han acompañado en la infancia y que continúan con nosotros en la madurez.

Hay personas que tienen una relación más enriquecedora con sus primos que con sus hermanos.

Estos son detalles normales que no deberían causarnos gran preocupación. No porque seamos familia estamos obligados a tener que fingir algo que no sentimos, por eso, nada mejor que seguir siempre la voz del corazón y la conciencia, siendo respetuosos en todo momento.

Un primo puede ser mejor que un amigo. Puede ser un aliado imprescindible, una persona con la que deseamos contar hasta los últimos días.

Promover una buena relación entre hijos y primos.

Si mantienes una relación cordial con los hermanos y con la familia de la pareja, no dudes en promover esos encuentros donde los adultos se divierten y los pequeños aprenden a convivir.

No debemos olvidar que La infancia, especialmente los primeros 6 años de vida, es un momento excepcional donde cada evento cuenta.

Si favorecemos esos juegos, esas aventuras, esas meriendas, risas, payasadas y canciones entre primos, les estamos dando no solo felicidad, sino también recuerdos maravillosos que les permitirán crecer en alegría, sintiéndose amados.

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Permita que sus hijos tengan la misma relación positiva que usted tuvo con sus primos y siga estos consejos. Después de todo, son los hijos de los hermanos. A veces se les llama primos hermanos. Y es que el hermanamiento es un sentimiento que promueve la felicidad y las relaciones interpersonales.

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