¿Cómo se si sufro ciberbullying?

Como detectar si sufro ciberbullying

El acoso, bien sea escolar o laboral, siempre ha existido. Pero, con la llegada de la tecnología y el uso constantemente de las redes sociales, ahora se ha instaurado un nuevo término, el ciberbullying. Como su palabra lo refiere, tiene que ver con toda violencia, agresión y ataque que se realiza a través de dispositivos con el fin de causar intimidación en quien la recibe.

El grupo más vulnerable al ciberbullying es el conformado por niños y adolescentes, pero esto no quiere decir que los adultos también sean blanco de este tipo de ataques. Generalmente, se suele recurrir a fotografías, montajes, mensajes y publicación de datos privados, para generar temor, angustia e incluso, depresión en la víctima.

Es importante tener en cuenta cuáles son las señales que indican que se trata de ciberataque:

Abandonar las redes sociales

Las personas que son víctimas de ciberbullying de forma repentina, abandonan las redes sociales. Eliminan sus perfiles con el fin de minimizar el impacto y el daño psicológico que esto puede causarles. Probablemente, dejan pasar un tiempo hasta que regresan.

Es fundamental poner atención a este signo que suele ser muy común.

La víctima cambia su comportamiento

Cuando alguien se ve afectado por cualquier tipo de acoso, comienza a mostrar un comportamiento fuera de lo normal. Puede volverse irritable, malhumorado, triste, depresivo. Estas señales son bastante claras, por lo que las personas cercanas deben intentar averiguar con la víctima qué es lo que le ocurre.

En muchas ocasiones, la víctima también se comporta del mismo modo en sus perfiles en las redes sociales, donde deja mensajes que denotan tristeza, pesar, rabia, temor. Esos escritos deben tomarse con bastante seriedad porque sirven como guía para brindar la ayuda necesaria y sobre todo, oportuna.

Son los amigos y familiares los que comienzan a ver esas actitudes. También la persona víctima de ciberbullying deja de participar en eventos como fiestas, reuniones y ya no le apetece ir ni a la escuela u oficina. Interactuar con otros se vuelve una tortura y prefieren mantenerse ocultos en sus hogares.

Pasar mucho o poco tiempo con dispositivos

Quien es blanco de acoso cibernético puede mostrar los dos extremos del comportamiento que ello acarrea. Por ejemplo, la víctima puede llegar a abandonar completamente el uso de su teléfono celular, tableta o computadora, porque desea evitar cualquier contacto con las personas que le generan malestar en las redes sociales.

Pero también, en algunos casos, los acosados permanecen indagando en la red porque quieren saber qué hay de malo en ellos, qué han hecho erradamente, ¿se lo merecen?, ¿quién más sabe de su situación? Se vuelven investigadores de las redes sociales y cómo eso afecta su vida.

Les dejan comentarios desagradables

Las víctimas del ciberbullying siempre reciben mensajes y comentarios ofensivos en sus perfiles de las redes sociales. Son escritos amenazantes, de burla o de agresión que buscan hacer sentir mal al individuo que opta por dejar ese espacio digital.

Pero también, puede recibir mensajes a través de sms o correos electrónicos. Se recomienda no borrar ese contenido, pues pueden servir de pruebas en caso de que se quiera presentar una queja formal y legal sobre el acoso digital.

El cuerpo también habla

Así es. El cuerpo llega a somatizar todo el estrés mental que genera el ciberacoso, por lo que rápidamente la persona comienza a mostrar señales físicas que deben llamar la atención. Por ejemplo, la víctima siente dolores de cabeza, mareos, diarrea e incluso, golpes.

Cuando comienzan las autolesiones, es que el problema es mucho más grave de lo que se cree. Golpearse o herirse a sí mismo va a desencadenar suicidio. De ahí que es de vida o muerte atender rápidamente estos casos que se han vuelto comunes en colegios y universidades.

Muchos de los casos relacionados con ataques armados dentro de secundarias, están relacionados con que los perpetradores fueron víctimas de bullying. Vengarse a través de la violencia es la decisión más obvia que toman.

Los menores deben ser protegidos

Y como precisamente en un mundo digital, hay muy poca privacidad, son los padres los principales responsables de evitar una sobreexposición de sus hijos en las redes sociales. Son ellos quienes comienzan a publicar fotografías e información personal sobre sus hijos menores de edad.

Se debe retrasar lo más que se pueda la participación de los niños y menores dentro de las redes sociales. Si se decide hacerlo, los adultos deben supervisar todo el contenido que los hijos comparten y los perfiles a los que tienen acceso.

Las redes sociales y el uso de dispositivos electrónicos son las principales vías para agredir a una persona. Los discursos de odio y violentos tienden a tener un efecto de bola de nieve: repercute rápidamente en la red de redes y es casi imposible evitarlo.


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