La felicidad debe nacer de dentro, no al lado de nadie

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Para alcanzar la felicidad, ante todo, debemos estar en paz y a gusto con nosotros mismos. A partir de ahí podemos potenciar este estado en todo lo que emprendamos.

La felicidad debe nacer de dentro, no al lado de nadie

La felicidad se puede construir de muchas formas diferentes. Ya sea solo o junto a un ser querido, esta emoción positiva y gratificante siempre parte de un lugar muy específico: nuestro cerebro emocional.

Por eso debemos tener claro un aspecto esencial: estar con alguien a quien amamos es algo maravilloso pero, a veces, incluso tener la mejor pareja del mundo, si no estamos bien con nosotros mismos, la felicidad completa nunca será posible.

El bienestar, el equilibrio y la alegría siempre nacen de nuestro interior. La paz de nuestro corazón sintiéndonos bien por todo lo que somos y tenemos es el mejor camino a la felicidad, ya sea solo o en compañía. Te invitamos a reflexionar sobre ello.

La felicidad es un camino interior

En las últimas décadas, si hay un tema cada vez más buscado en las librerías es el del crecimiento personal o cómo construir nuestra felicidad en estos tiempos difíciles. A nuestro alcance tenemos, por ejemplo, autores de renombre como el psicólogo Tal Ben-Shahar, profesor de psicología positiva en Harvard y un verdadero gurú en el tema.

Así, algo que nos recuerda el profesor Sahar es que para ser felices las personas deben trabajar en tres dimensiones:

  • Permitirnos ser humanos es decir, aceptar las emociones negativas, aceptar nuestros errores y debilidades.
  • Aprender a conectar cuerpo y mente.
  • Desarrollar y practicar la gratitud.

Como podemos ver, esas dimensiones no están en el exterior. Es decir, La felicidad, según uno de los principales expertos en la materia, no depende de los bienes materiales ni de nuestro estado. Es un trabajo interno. No podemos ignorar que en la actualidad, algo que todos tenemos claro es la gran relevancia de aspectos como la inteligencia emocional, el manejo del estrés, la conexión interior, la empatía …

Invertir en el desarrollo personal es un puente directo hacia la felicidad y también para mejorar nuestras relaciones personales. Sin ese primer paso, sin esa responsabilidad con nosotros mismos, el crecimiento no es posible. El bienestar no es real.

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Una mirada que aprende a conectar con sus propias necesidades

Fue a partir de los 90 con autores como Daniel Goleman cuando finalmente aprendimos la importancia de la inteligencia emocional. Y no solo eso. Estudios como el publicado en 2005 por el International Journal of Behavioral Medicine nos recuerdan que existe una correlación entre factores como la compasión emocional y conductual y ser más feliz.

Además, Un libro recomendado sobre este tema y que puede invitarnos a reflexionar es Puedes ser feliz en Alaska. Enfocado desde la psicología cognitiva, nos ayuda de forma lúdica y práctica a afrontar situaciones tan complejas como el estrés, la depresión o la ansiedad.

Asimismo, un aspecto que revela esta lectura es el siguiente: más allá de donde estamos, más allá incluso de las personas que nos rodean, está la capacidad de cuidarnos. Amarnos. Una mirada que sabe respetarse y comprenderse a sí misma sabe mirar el presente con esperanza.

Las personas fueron creadas para ser amadas, las cosas fueron creadas para ser utilizadas. La razón por la que el mundo está sumido en el caos es porque se aman las cosas y se utiliza a las personas.

«Puedes ser feliz en Alaska» -Rafael Santandreu-

La felicidad es la ausencia de miedo

La felicidad es, ante todo, valentía. Además, para ser felices hay que saber afrontar la adversidad, saber aplicar las estrategias adecuadas para afrontar las emociones negativas, dejar de lado las relaciones que nos lastiman, las dinámicas que nos desgastan …

El miedo tiene una utilidad evolutiva esencial. Así, estudios como el publicado en 2002 en la revista Diálogos en neurociencia clínica, nos muestran que gracias a esta dimensión hemos logrado sobrevivir como especie. Ahora bien, se puede decir que en ocasiones hacemos un uso y abuso excesivo de esta dimensión.

Son esas situaciones extremas (y cotidianas) en las que permitimos que el miedo tome el control absoluto de nuestras vidas. Un ejemplo de esto son las siguientes situaciones:

  • Miedo a la soledad.
  • Miedo a no ser amados como queremos.
  • Miedo a no lograr los objetivos que nos marcamos todos los días.
  • Angustia por no ser como los demás esperan que seamos.
  • Miedo a que las cosas cambien o que no cambien.
  • Inquietud por perder ciertas cosas, ciertas personas.

Todas estas son situaciones que podemos conocer. Entonces, el primer paso para construir esa felicidad interior puede ser racionalizar el miedo, comprenderlo y menospreciarlo. Una forma de conseguirlo es precisamente fortaleciendo nuestra autoestima y evitando estar tan «apegados» a cosas o personas.

Aprende a caminar con ligereza

Caminar a la ligera no significa en absoluto que no debamos tener a nadie a nuestro lado. De lo contrario. Pocas cosas son tan maravillosas como llevar de la mano a nuestra familia, nuestra pareja y esos amigos que son tesoros en nuestro corazón.

  • Ahora bien, estos compañeros de vida deben permitirnos, a su vez, “caminar con ligereza”. A quien le gusta estar de espaldas para recordarnos nuestros fracasos, para susurrarnos dónde debemos ir y qué caminos evitar no favorece nuestro crecimiento ni nuestra felicidad.
  • Caminar sin pesas es saber dejar de lado lo que duele, que veta nuestra autoestima e identidad.
  • Avanzar en libertad también implica saber cuales son nuestras prioridades. Este es un ejercicio de reflexión que te invitamos a realizar ahora mismo.

Una vez que sabemos qué es lo más importante para nosotros, solo tenemos que luchar por ello. Todo lo demás es secundario.

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El amor propio es una relación que debería durar toda la vida.

La felicidad es un estado que va y viene, eso lo sabemos. También entendemos que lo fundamental es tener que Equilibrio interno donde los pensamientos armonizan con nuestras emociones. ya su vez, con las acciones que realizamos todos los días.

  • Este mecanismo perfecto donde la mente y las emociones van de la mano para ser tranquilos creadores de nuestra realidad parte también de un constructo psicológico esencial: el amor propio.
  • El amor propio es ese vínculo que nos une a nosotros mismos y no al lado de nadie. Otros no son los que te dicen cuándo ser feliz y cuándo no según sus caprichos.
  • Somos nosotros mismos los que debemos luchar cada día por nuestro bienestar utilizando el amor propio.

Cuando una persona está bien consigo misma, cuando apaga sus miedos y siembra su horizonte de ilusiones, entonces la felicidad comienza desde su interior para abrazar a quienes lo rodean. Es algo que vale la pena promover.

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