Disonancia cognitiva: que es y algunos ejemplos

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Los seres humanos vivimos en constante contradicción: sabemos que hay que comer sano, pero no siempre lo hacemos; Conocemos los beneficios del deporte, pero no lo hacemos lo suficiente. ¿Por qué actuamos así?

Disonancia cognitiva: que es y algunos ejemplosMontse Armero

Escrito y verificado por el psicólogo. Montse Armero el 02 de abril de 2021.

El término disonancia cognitiva se refiere al malestar psicológico que las personas perciben cuando algo que sentimos, pensamos o hacemos contradice nuestras creencias. Fue acuñado por primera vez por el psicólogo social Leon Festinger en 1957, en su obra «Teoría de la disonancia cognitiva».

Ese malestar puede surgir, por ejemplo, al recibir información que cuestiona nuestros valores más profundos. Esto es lo que le podría pasar a una persona que ve cómo su jefe abusa repetidamente de un empleado y no hace nada para solucionarlo.

La disonancia cognitiva también puede manifestarse cuando actuamos y pensamos de manera incongruente. Un ejemplo sería saber que beber alcohol es perjudicial para la salud, pero seguimos bebiéndolo.

En tales situaciones, las personas pueden sentirse molestas por no ser consistentes. Para reducir esta disonancia cognitiva en la que entramos, lo que hacemos con más frecuencia es justificar lo que sucede – es común que los jefes abusen de su poder – minimizar – un trago no me matará – racionalizar o incluso negar las consecuencias.

¿Cuál es la relación entre la disonancia cognitiva y la mentira?

Según Leon Festinger, la gente siente una gran necesidad de ser coherentes con nosotros mismos. Por tanto, cuando no pensamos o actuamos de forma coherente, un recurso que utilizamos para evitar el sufrimiento es el autoengaño.

Mentirnos a nosotros mismos nos permite relegar al inconsciente lo que nos resulta más difícil de manejar. De este modo, la ficción que creamos en nuestra mente deja de molestar y es mucho más fácil de afrontar. Es el mecanismo que utilizan las personas que realizan actos inmorales, como robar, sobornar o cometer un delito.

O imagina a alguien que, por ejemplo, abusa de tu hijo. En tal caso, la inconsistencia entre lo que hace (insulto a mi hijo) y lo que posiblemente siente (amo profundamente a mi hijo) es tan grande que la forma más adaptativa es el autoengaño. No hacerlo sería demasiado doloroso e insoportable.

El propio Leon Festinger realizó una investigación junto con James Merill Carlsmith, otro psicólogo social, para estudiar el fenómeno del autoengaño. Ambos concluyeron que las personas que se engañan a sí mismas toman por válidas mentiras como si fueran verdad.

El autoengaño es básico para mantener la disonancia cognitiva. De lo contrario, la situación sería insostenible.

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Ejemplos cotidianos de disonancia cognitiva

Una de las situaciones más habituales en las que las personas evitan sufrir disonancia cognitiva es el hecho de seguir fumando, aunque sepan que es perjudicial. ¿Cómo es eso posible? Luego porque racionalizan sus inconsistencias.

Por lo tanto, es fácil para ellos decirse a sí mismos que fumar es tan agradable que vale la pena; que las posibilidades reales de dañar su salud no son tan grandes; que tienen que morir de algo o que si dejan de fumar van a ganar peso y eso también es perjudicial para la salud.

Si las personas sienten que estos pensamientos son suficientemente consistentes con su comportamiento, no habrá disonancia cognitiva y seguirán fumando durante muchos años. Si, por otro lado, los pensamientos no son consistentes, aparecerá la disonancia y el malestar entre lo que hacen y lo que piensan estará muy presente.

Otros ejemplos cotidianos en los que aparecen disonancias cognitivas sería cuando nos declaramos amantes del entorno, pero tenemos un coche de alto consumo o compramos fast fashion. También cuando nos sentimos amantes de los animales, pero aún omnívoros. O cuando nos consideramos personas íntegras, pero hacemos trampa en un examen.

El tabaquismo es un ejemplo clásico de disonancia cognitiva, así como de adicciones a otras sustancias.

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No recurras al autoengaño

La mayoría de nosotros experimentamos disonancias cognitivas. Es algo muy común. El autoengaño sería la forma menos recomendada de manejarlos. En cambio, la forma más adaptativa de resolverlos es la modificación del comportamiento o de las creencias.

Así, si la honestidad es un valor fundamental para nosotros y hemos mentido, una forma de solucionar la disonancia cognitiva es cambiando la conducta: dejar de mentir. De esta forma volveremos a sentir una coherencia entre nuestra forma de pensar y actuar.

Otra forma de resolver el conflicto es modificando nuestro sistema de valores. Las creencias no son ideas fijas que nunca pueden volver a cambiar; evolucionan a lo largo de nuestra experiencia de vida.

Por tanto, cuando se produce una disonancia cognitiva, puede ser un buen momento para reevaluar valores y ajustarlos a la realidad actual.

Lo importante es ser consciente de que las disonancias cognitivas son frecuentes y que, ya sea porque modificamos la conducta o porque cambiamos de creencias, está en nuestras manos reducirlas, en gran medida.

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