Dejar ir no es rendirse, sino aceptar lo que no se puede

Aunque en un principio parezca que el mundo se nos viene encima, es importante dejar ir lo malo para que nos llegue lo bueno.

Dejar ir no es rendirse, sino aceptar lo que no se puede

Dejar ir es el proceso más natural de la vida. Sin embargo, es complejo y es uno de los que más sufrimiento nos causa. En este sentido, son muchas las situaciones en las que nos podemos encontrar al soltar algo:

  • Romper una relación.
  • Perder a un ser querido.
  • Cambie sus hábitos.
  • Cambia de trabajo.
  • Deja nuestro lugar de residencia.

Todas estas son renuncias que vamos a experimentar en algún momento de nuestro ciclo de vida. Es algo para lo que nadie nos ha preparado y que aprendemos casi «a la fuerza».

No existe una fórmula mágica que pueda ayudarnos a cada uno de nosotros a afrontarlo mejor.

Son situaciones marcadas por el desapego, por el dolor emocional que, si no se manejan adecuadamente, puede conducir, por ejemplo, a la depresión.

Sin embargo, le ofrecemos algunos recursos esenciales en los que apoyarse. Estas son algunas reflexiones sencillas que nos ayudarán consigue un poco de luz en estos momentos de complejidad.

Dejar ir para recibir

Si lo pensamos un momento, nos daremos cuenta de que el acto de «dejar ir» es esa música eterna que vive de fondo en nuestras vidas.

Debemos entender que estas palabras, soltar, no están vinculadas exclusivamente al dolor, la pérdida o el sufrimiento. A veces te rindes es una forma de permitirnos ser un poco más felices también.

  • Renunciar a lo que nos duele es priorizar el bienestar.
  • Dejar ir a quienes nos lastiman es ganar salud y equilibrio personal.
  • Deshacerse de ciertos hábitos, pensamientos y actitudes limitantes es ganar oportunidades y desarrollo.

Por tanto, conviene recordar que el acto de tener que «soltar», de soltar o soltar también es una oportunidad para renovarnos y seguir creciendo como personas.

Sin embargo, como bien sabemos, en otras ocasiones implica un duro adiós que hay que saber afrontar con integridad. Veamos algunas estrategias para afrontarlo.

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Dale tiempo a tiempo: volverán a aparecer cosas bonitas

Cuando perdemos algo o alguien o cuando lo dejamos ir, sentimos como si una puerta se cerrara ante nosotros. Sentimos que esta pérdida anuncia el fin del mundo.

De hecho, para que podamos creerlo durante al menos unos meses. Este es el momento en que tiene lugar el proceso natural del duelo.

  • El alivio emocional, el apoyo y asumir la realidad de la situación pueden ayudarnos.

Ahora, es necesario entender que «soltar» es también un acto de valentía insuperable. Porque nadie puede vivir aferrado al sufrimiento o al dolor.

  • Cuando perdemos a alguien debemos «dejarlo ir», «dejarlo ir».
  • Este proceso natural que es el adiós también nos permite a nosotros mismos sigue adelante, sin olvidar lo que quedó atrás pero siendo valiente sonreír de nuevo.

Tenemos que dar tiempo a tiempo. Es muy posible que nada vuelva a ser igual, pero el hecho de que sea diferente no implica que sea «necesariamente malo». Al contrario, podemos dar paso a nuevas situaciones felices y hermosas.

Hay que soltar lo que no quiere quedarse, lo que no aguanta

Hay momentos a lo largo de nuestra vida en los que nos obsesionamos con no cambiar nada. Incluso soñamos que quien está a nuestro lado no nos deja, aunque ya no nos quiera. No es lo correcto.

  • Es necesario tener en cuenta que no hay mayor fuente de sufrimiento que la negación. No podemos mantener los ojos cerrados a una realidad que se derrumba y que nosotros mismos nos esforzamos por ocultar.
  • Debemos dejar ir lo que ya no vale por sí solo porque, de lo contrario, viviremos en una falsedad dolorosa e incierta que nadie merece.
  • Debe se valiente y afronta las realidades. Si no les agradamos, no pida caridad o «extiéndalo un poco más». Todos estos son ataques directos a la autoestima.

A veces, aunque parezca increíble, soltar lo que ya no se mantiene es una forma de encontrar cosas mejores.

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La vida te enseñará por quién debes luchar y a quién es mejor renunciar

En este intenso proceso de soltar, de liberarnos de lo que nos duele, de quién no nos ama o de quién nos ama mal, abrimos a su vez un interesante procedimiento en el que descubrimos todo lo que realmente importa.

  • No importa si por ese camino nos quedamos con muy pocos.
  • No importa si solo hay cuatro personas a tu lado.
  • No importa si hay dos intereses en los que has decidido enfocar tu vida.

Si es lo que te hace feliz, si son esas personas, esas cosas que realmente enriquecen tu mente y tu corazón, entonces todo el desprendimiento que has realizado habrá valido la pena.

Además no olvides que lo que has dejado atrás han sido piezas clave. Todo lo experimentado es importante. Aunque nada de eso es parte de tu destino, es parte de tu historia personal.

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