Acoso escolar

¿Qué es el acoso escolar?

En términos generales, el «bullying» se equipara al concepto de acoso escolar, que es una forma de agresión no provocada que se dirige repetidamente a otro individuo o grupo de individuos.

Sin embargo, el bullying tiende a volverse más insidioso a medida que continúa a lo largo del tiempo y puede ser mejor equiparado a la violencia que al acoso.

En consecuencia, una violencia de larga duración, física o psicológica, llevada a cabo por un individuo o grupo dirigido contra un individuo que no es capaz de defenderse en la situación real.

Como definen el bullying los expertos

El investigador escandinavo Dan Olweus, que es posiblemente el mayor responsable del actual interés académico en el tema, define la intimidación como «un comportamiento agresivo que es intencional y que implica un desequilibrio de poder».

La mayoría de las veces se repite a lo largo del tiempo.

El acoso es un comportamiento agresivo, en el que se quiere hacer daño de forma intencionada a una persona o un grupo, generalmente llevado a cabo de forma repetida y a lo largo del tiempo e implicando un diferencial de poder.

Las definiciones de acoso varían, pero la mayoría está de acuerdo en que el bullying incluye la intención de hacer daño, la repetición y un desequilibrio de poder entre el estudiante al que se dirige y el estudiante que intimida.

Qué es el bullying o acoso escolar

La bullying es cualquier comportamiento agresivo y no deseado por otro joven o grupo de jóvenes que no son hermanos o parejas actuales, que implica un desequilibrio de poder y que se repite varias veces o es muy probable que se repita en el tiempo.

El acoso puede infligir daño o angustia en el joven objetivo, incluyendo daño físico, psicológico, social o educativo.

Esta es una definición tan buena como la que existe actualmente, aunque probablemente se quede corta. Pero a pesar de la variación entre las diferentes perspectivas, ciertos temas dominantes son bastante obvios.

En primer lugar, el comportamiento es intencional y deliberado en lugar de accidental o inadvertido. Los incidentes ocurren todo el tiempo en el patio o las clases, y algunos de ellos resultan con daños físicos.

Aún así, la mayoría de la gente reconoce que los comportamientos accidentales o involuntarios no constituyen acoso en la escuela.

La mayoría de las leyes estatales sobre el acoso incluyen explícitamente un elemento de intención clara.

La intención es lo que marca la diferencia en el acoso

De hecho, la intención es generalmente un componente fundamental del derecho penal.

Para considerar a alguien responsable penalmente, no sólo debemos establecer que la persona cometió un acto ilícito, sino que lo hizo con intencionalidad.

En lo que respecta a la ley, siempre hay excepciones y la gran mayoría de los incidentes de acoso pueden y deben tratarse fuera de la ley formal. La cuestión es que la mayoría de las definiciones académicas y legales del bullying incluyen la intención.

El acoso escolar no es sin querer

En segundo lugar, la intimidación implica necesariamente la maldad por parte del agresor, y esa maldad es un tipo de violencia.

Las investigaciones tratan de categorizar varios tipos de violencia de múltiples maneras. Algunos se han centrado en diferenciar entre la agresión directa y la indirecta.

La agresión directa implica violencia física (golpear, patear, tomar objetos por la fuerza) y violencia verbal (burlas, burlas, amenazas).

La agresión indirecta incluye actos más sutiles y manipuladores como el ostracismo, la intimidación o el control de otra persona.

Otras formas de distinguir serían entre las formas de agresión abierta y encubierta (relacional).

Las agresiones puede incluir: insultos, empujones o golpes, mientras que la agresión relacional incluye chismes, difusión de rumores, chantaje social, exclusión y otros comportamientos destructivos para las relaciones interpersonales.

Un caso aislado no se puede considerar acoso escolar o bullying

En tercer lugar, un caso de agresión no es suficiente para calificar como bullying.

Para que se considere acoso, el comportamiento debe ocurrir de manera repetitiva en el tiempo. Esta es una de las características que distingue el bullying de otras formas de acoso entre iguales.

Hay que aclarar que el hecho de que un comportamiento hiriente sólo ocurra una vez no significa que deba ser ignorado, sólo significa que no es correcto referirse a él como acoso o bullying.

Pero parte de la razón por la que el acoso puede ser tan dañino emocional o psicológicamente es porque es repetitivo.

La naturaleza repetitiva del acoso crea una dinámica en la que la víctima se preocupa continuamente por lo que el acosador hará a continuación. De hecho, el objetivo a menudo altera su comportamiento diario para evitar el contacto personal con éste porque se asume que algo malo sucederá si interactúan.

¿Recuerdas personalmente haber elegido ir por diferentes pasillos o aparecer en clase justo cuando empezó en vez de temprano para evitar pasar tiempo innecesario con alguien que siempre te molesta?

El poder como síntoma de acoso en la escuela

Cuarto, inherente a cualquier concepción del bullying es la demostración (o interpretación) de poder por parte del agresor sobre el objetivo.

Si ambas partes fueran iguales (socialmente, físicamente o de otra manera), uno podría pensar que ninguna tiene la ventaja.

Sin embargo, con niveles diferenciales de poder, puede producirse el acoso con mayor facilidad.

Muchas características pueden dar a un agresor un poder real o percibido sobre la víctima, entre ellas la popularidad, la fuerza o la estatura física, la competencia social, el ingenio, la extroversión, la confianza, la inteligencia, la edad, el sexo, la raza, la etnia o la situación socioeconómica.

La competencia tecnológica también puede inducir a una persona de poder sobre otra.

Los jóvenes que son capaces de navegar hábilmente en los entornos online o que saben cómo cubrir sus huellas virtuales tienen una ventaja sobre un novato que no entiende del todo cómo configurar sus cuentas correctamente, o cómo identificar a los autores de contenidos perjudiciales. Si es acoso se hace forma online esto se considera ciberbullying.


Conoce los tipos de acoso: